La trufa negra

“Hay dos razas de comedores de trufas: una que cree que son buenas porque son caras, y otra que sabe que son caras porque son buenas” (Brillat Savarin)

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La trufa

http://www.cbg.es/blog/2013/01/25/la-trufa-un-tesoro-escondido/

Estamos en plena época de recolección de este preciado hongo subterráneo. Por ello hacemos un especial Trufa en nuestro blog, empezando primero con un poco de historia.

Eran conocidas y muy apreciadas por los egipcios que las preparaban rebozadas en grasa y cocidas en papillote. También las conocían los griegos y los romanos aunque ellos les atribuían virtudes afrodisíacas más que gastronómicas. En la Edad Media eran vistas como una manifestación del demonio, debido a su color negro y a su aspecto amorfo, y al lugar donde se encontraban (bosques de brujas y hechiceros) y al hecho de ser afrodisíacas. Estos perjuicios hicieron que la trufa cayera en el olvido, quedando patente en los libros de cocina de la época, donde no aparece como ingrediente de ninguna receta. Volvió a resurgir en el Renacimiento pero sufrió otro eclipse y no fue hasta principios del siglo XVIII que se empezaron a  buscar, localizar y cosechar, con la ayuda de cerdos y perros.  Entonces las trufas empezaron a ser objeto de gran lujo, se servían únicamente en las mesas de poderosos señores, recuperando así, gracias a los cocineros de la época, el fervor perdido.

Hoy en día, las trufas se siguen considerando como un alimento de gran poder afrodisíaco y sobretodo como aromatizante por excelencia, para condimentar o aromatizar variedad de platos exquisitos y darles un toque de distinción personal.

La recolección

La búsqueda de trufas tradicionalmente era realizada por cerdos adiestrados, pero tenían el problema que cuando las encontraban se las comían, por este motivo, actualmente se adiestran perros para su búsqueda y localización.

Debemos situarnos en un bosque de encinas, que es donde se encuentran mayoritariamente, aunque también se pueden conseguir en bosques de avellanos y de robles. Una vez en el bosque hay que buscar un trufero, conocido también como “quemado”, debido a que es un lugar donde apenas crece hierba, dando sensación de suelo estéril, cómo si hubiera sido quemado.

Una vez en el trufero, el perro empieza su trabajo, es decir, localizar la trufa por medio de su olfato, comienza a dar vueltas olfateando todos los rincones hasta que el aroma que emana de la tierra le hace parar. La señala y escarba la tierra encima de donde se encuentra la trufa. Es en este momento cuando entra en acción el buscador de trufa con un instrumento especial adecuado para escarbar la tierra. Si la trufa no aparece al cabo de un rato de escarbar, se huele la tierra para comprobar que realmente está ahí y a continuación se llama de nuevo al perro para que vuelva a marcar el sitio. Finalmente, se encuentra la trufa. En algunas ocasiones esta no se encuentra en el agujero, esto puede ocurrir en el caso de que la trufa esté pasada y queden restos de olor que confundan al perro o en el caso de que el perro haya sacado la trufa sin darse cuenta fuera del agujero, entonces el perro marca donde se encuentra.

Es muy importante una buena compenetración entre el dueño y el perro, sólo de esta manera se pueden seguir con detalle las indicaciones del animal. El perro que sabe que su trabajo ha dado fruto le pide a su dueño su recompensa. La trufa va al costal y al perro se le premia con una comida especial. Sólo se le da el premio cuando la trufa encontrada es de las buenas, en caso de trufa” borde” no se premia al animal, así va diferenciando los olores que tienen recompensa.

Las trufas pierden de un 10 a un 20% de su peso cuando son lavadas, entre la tierra que llevan en el momento de recogerse y la deshidratación que sufren hasta que se vende.

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Consideraciones gastronómicas

Al pie de los Alpes nacen algunos de los vinos tintos más espléndidos de Italia y algunos de los blancos más deliciosos, delicados y perfumados. Todos elaborados con uvas autóctonas muy peculiares, destacamos el Barolo y el Barbaresco como tintos y al Gavi como blanco destacado. Otra de sus joyas es la trufa de Alba, una pasión que se esconde bajo los frodosos bosques del Piemonte Italiano. El perfume intrigante y fragante es muy particular. Brillant Savarín, autor de “Filosofía del Gusto”, el primer tratado de gastronomía, escribió en 1825, que la trufa es el diamante de la cocina.

Los precios de la trufa, a nivel mundial, son cada vez más elevados, ya que año tras año, la producción va mermando y la calidad del producto va aumentando. La trufa blanca, la más cara, en esta última edición de Madridfusión, Andrea Tumbarello la ha pagado a 8600€.

El aroma de la trufa blanca de Alba, es muy intenso y esto hace que se deba utilizar poca cantidad para satisfacer las necesidades de un comensal. Si se compra una buena trufa negra melanosporum, quizás el aroma no es tan fuerte pero puede perfectamente satisfacer nuestros deseos de saborear y oler un plato con trufa. Normalmente esta trufa en el mercado se puede comprar a un precio de 900€/kg. Teniendo en cuenta las cantidades que se utilizan, una trufa pequeña que puede servirnos para aromatizar unos 10 risottos, puede costarnos unos 50€. Un precio medianamente accesible por ración si lo que se desea es degustar este producto tan especial.

Cabe destacar que el aroma de la trufa es muy particular y puede no agradar las primeras veces que se prueba, sin embargo, poco a poco y utilizándola en su justa medida, se acaba apreciando y disfrutando.

Una alternativa viable para aromatizar con trufa es el aceite aromatizado, muy adecuado para muchos tipos de platos. Se recomienda utilizar el producto de marcas reconocidas para no acabar consumiendo aromas artificiales.

ENCONTRADA EN SORIA LA TRUFA NEGRA MÁS GRANDE DEL MUNDO

En Soria ha aparecido la Trufa Negra más grande del mundo. Se trata de una trufa de 2 metros de ancho y 2 de alto, que presenta las jornadas gastronómicas de La Ruta Dorada de la Trufa, que giran en torno a este hongo, y que se desarrolla por bares y restaurantes de Soria y su provincia, desde el 7 de febrero hasta el 29 de marzo.

El Tuber Melanosporum, es uno de los hongos más valorados en el mundo de la gastronomía por su aroma y valor económico, y Soria es una de las provincias españolas con más producción y de más calidad.

El comienzo de las Jornadas Gastronómicas de la Ruta Dorada de la Trufa ha quedado marcado con la aparición de esta gran trufa negra, la más grande de la historia.

La Diputación de Soria subastó dos trufas negras de 400 y 560 gramos por 5.000 y 6.200 euros, respectivamente, en el transcurso de la feria gastronómica Madrid Fusión.

La subasta de estos ejemplares las ganaron el propietario del restaurante Prince en Hong Kong y el famoso chef Andrea Tumbarelo, del prestigioso restaurante marbellí Don Giovanni, al que se conoce ya como el «rey de la trufa» y que adquirió la pieza más cara «por un valor sentimental».

Se da la circunstancia de que Tumbarelo realizó la compra junto a la Clínica Menorca. El cocinero italiano trajo a Madrid Fusión, procedente de la localidad italiana de Alba, la última trufa blanca de la temporada, de unos 120 gramos de peso, que también ofreció para la subasta y que se vendió por 2.000 euros.

Huevos trufados

Tan sencillo como bueno.

Envolvemos la trufa o trufas que tenemos en papel de cocina. Por otro lado cogemos un bote de cristal que tenga una tapa hermética. Vamos introduciendo los huevos en el bote y vamos intercalando las trufas envueltas en papel. Cuando hayamos llenado el bote lo cerramos bien cerrado y lo metemos en la nevera.

Esperamos dos o tres días y…. voilà! Tenemos huevos con sabor a trufa, y además podemos utilizar la trufa para cocinar el menú que habíamos pensado para nuestros amigos.

No es magia, es física y química. La cáscara del huevo es muy porosa aunque a simple vista no se aprecie. Eso hace que el olor (gas) de la trufa penetre a su través hasta mezclarse con la yema y la clara del huevo.

Cuando cocinemos estos huevos trufados (cocidos, pasados por agua, fritos, revueltos, etc.) apreciaremos en la boca el sabor de la trufa que los ha impregnado sutilmente.

 

Trufas con salmón (cocina erótica)

Gordas y redondas trufas frescas, empolvoreadas de nuez moscada y pimienta negra, envueltas en grasa de cerdo, y selladas en papel aluminio. Sobre cenizas de buena madera de un árbol fragante-peumo, robre – durante cuarenta a cuarenta y cinco minutos.

En una fuente, filetes de salmón del pacífico, crudos y con jugo de limón. Sacar las trufas asada de sus  ataúdes metálicos. Envolverlas ahora en los filetes, y ¡a comer se ha dicho!  Y después, Venus de la mano llevará a los amantes suavemente al encuentro del relámpago.

Extraído del Libro: La cocina erótica del conde Lafourchette

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